domingo, noviembre 20, 2005

Para reir: Alan García dice que ha cambiado y suplica votos

¿cambian las personas?
Se cambian de ropa, de auto, de casa, de pareja (y sexo dicen algunos) y hasta pueden cambiar sus conceptos sobre las cosas, porque con el paso de los años consideran otros elementos para hacer sus juicios.

También cambian la forma como conciben ciertos hechos o situaciones según el punto en el que están ubicados espacialmente o el nivel jerárquico que ocupan en el entorno social en el que están inmersos.

Cambian de argumento o discurso con el fin de conseguir aceptación del público a quien se dirigen.

Lo que no cambia

Pero, ¿qué es lo que se mantiene constante a pesar de todos estos posibles cambios?

LOS PRINCIPIOS ETICOS Y MORALES. Estos principios son los que no cambian. Talvez en cien años. Aunque esto no es cuestión de años, sino de arrepentimiento total; esto involucra todo un estilo de vida, un modo de ser y estar en el mundo. Es algo así como un volver a nacer (como lo llaman los religiosos). Cuando esto sucede en una persona, la gente se sorprende pero no se convence y es motivo, sobre todo, de sospechas. Mejor dicho, nadie los cree.

Veamos. El criterio moral empieza a tomar forma en el transcurso de años de vida. O sea, desde que el niño recibe las primeras directivas de sus padres que le dicen qué hacer y qué no hacer y, cómo este no es un ser pasivo, de lo que observa de ellos, lo cual es determinante en la construcción de sus parámetros que guirán su comportamiento posterior.

Así, se va formando sus criterios sobre lo bueno y lo malo, y los interioriza o encarna, según como observa el cumplimiento de esos por sus padres, familiares más cercanos o personas representativas.



Este proceso concluye al final de la juventud, tiempo suficiente en que la persona pudo experimentar en muchas situaciones las consecuencias de la observancia de dichos criterios.

Si estas consecuencias son traumáticas (o imagina que lo son) para su persona, puesto que le producen graves conflictos con su familia y su entorno social inmediato, entonces la sociedad ha ganado una persona con sólidos principios morales.

De lo contrario ha ganado un completo inmoral. Esto sucede aproximadamente hasta los 25 años y se consolidan a los 30 años, e incluso antes.

En estos años, una persona ya está establecida en una forma de ser, pues sus principios morales, su concepto de lo bueno y lo malo ya está totalmente definido, por tanto, su comportamiento ya tiene pautas fijas, estructuras consolidadas y esos detalles que pueden ser predecibles.

Es decir, si una persona actuó mal a los 30, robó a los 32, mató a alguien a los 34, es seguro que lo volverá a hacer a los 38, 45, 50 y 55 años. Sólo tiene que esperar que tenga la oportunidad para hacerlo.

Por tanto, y volviendo al personaje que inspiró este post, Alan García, que ha engañado al Perú a los 36, robado a los 38 y ha sido gestor de uno de los gobiernos más corruptos de la historia republicana del país, estoy completamente seguro que lo volverá a hacer a los 50.

Alan García, sólo espera la oportunidad para hacerlo, y lo haría con mayor maestría. Puesto que este señor, no ha sido inexperto, sino INMORAL.


La inexperiencia se corrige, pero la INMORALIDAD, en la medida en que está en la propia carne, circula por la sangre, es un estilo de vida, no se corregirá ni cuando cumpla 70.

Además, no está solo. Otros buitres esperan tras de él y son lo mismos que produjeron la catástrofe económica y social de fines de los años 80 en el Perú.

Todos los que saquearon los llamados Mercados del Pueblo, los que especularon con los productos de primera necesidad, los que se beneficiaron con los dólares MUC, el tren eléctrico, esperan ansiosos volver para hacer lo mismo.

¡Peruanos no lo permitamos!. Amen.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Puede descargar un documental experimental sobre el penal del fronton desde

http://filmo-t-k.blogspot.com/