jueves, julio 16, 2015

Partidos políticos como bandas criminales: desarrollan sus bases y cometen crímenes

Desde hace tiempo sostengo que los partidos políticos se han convertido en bandas criminales. Como partidos políticos, desarrollan sus bases, como organizaciones criminales, realizan actividades delictivas a todo nivel: Comunidades enteras, Medios de comunicación, Poder Judicial, Policía, Empresas y otras instituciones.


Sus bases son las que los eligen, los medios de comunicación los convierten en líderes de opinión, el Poder Judicial los libera, las empresas les facilitan el lavado de activos y los polis los protegen. No son todos, claro, pero no son pocos tampoco.


Así las cosas, la lucha ideológica no tiene sentido, al menos de manera inmediata. Se trata, ahora, de salvar a la ciudadanía de esas lacras. Contra esto es lo que se tiene que luchar ahora.


¡Es urgente!
Vea también:
Electores peruanos: ni tontos ni locos
http://psicosociales.blogspot.com/2015/04/electores-peruanos-ni-tontos-ni-locos.html

martes, mayo 19, 2015

Si no viviste en una provincia, quizás, nunca puedas comprender la indignación de la gente

Quienes nunca vivieron en una provincia, probablemente, nunca podrán ni siquiera imaginar la indignación que se siente por las imposiciones que llegan desde el centralismo limeño.

Tuve la suerte de vivir en más de una de ellas; y no cualquier provincia, sino en las fronteras más alejadas del país, donde no solo requieres de una bandera sino de un conmovedor sentimiento de peruanidad para vivir y luchar por tu país. Habría que estar medio loco para pagar casi un dolar por una aceituna y para comer pan duro casi todos los días. Así aprendimos varias cosas y vivimos situaciones de desesperación, abandono y, a pesar de todo, experimentamos un patriotismo prácticamente insólito.



El abandono del estado peruano y la imposición de políticas en realidades que desconoce casi en su totalidad era la pauta común. Y de esto, la indignación de la gente como respuesta natural y necesaria. Así el estado peruano entregó casi el 60% de su territorio y lo sigue entregando. No le importa su gente, esa que vive el día a día sin recursos ni medios pero que está decidida a expresar su amor a la patria hasta la inmolación.

Recuerdo, por ejemplo, con total claridad que, en una ocasión en que el gran Amazonas había dejado emerjer una isla se originó una disputa entre colonos peruanos y colombianos. Los "colochos" lo habían invadido y lo reclamaban como suyo; ellos tenían mejores recursos y medios para hacerlo; mientras que los peruanos sólo tenían viejas canoas y el sentir patriótico de 4 policías y a un gobernador que estaban decididos a reclamar el territorio que pertenecía a la patria. Uno de esos días se armaron de valor y enrrumbaron sus botes hacia la isla con el fin de expulsar a los colonos invasores. Yo me quedé en la orilla viéndolos partir, tenía algo de 10 años, no podía ir con ellos. Unas horas después vimos pasar un buque de guerra colombiano y la desesperación se apoderó de nosotros. Puesto que ya sabíamos a dónde se dirigía y quizás, pensamos, nunca volveríamos a ver a los policías entre los cuales se encontraba mi padre. [....] Más tarde vimos regresar al buque de guerra y horas después llegó a nuestra orilla el bote con los 5 peruanos que, al pisar tierra, nos saludaron con mesurado júbilo. [...] Ya imagino lo que sintieron al ver llegar al buque de guerra, pero también imagino su determinación para lograr su objetivo y cumplir su misión a costa de sus propias vidas. Eran sólo 5 que se pusieron frente a un buque que apuntaba sus cañones hacia ellos. [...] Así, la isla Patrulllero quedó registrado como territorio peruano; 4 policías y un civil cumplieron su deber de servir a la patria.

Este acontecimiento sucedió hace cerca de 40 años y espero que el centralismo limeño no lo haya entregado como entregó Leticia u otros territorios que, en conjunto, conforman el 60% del territorio nacional.

Así, decíamos al inicio, que si no viviste en una provincia, nunca comprenderás ni podrás siquiera imaginar la indignación que se siente cuando un gobernante o un grupo de políticos, casi siempre interesados en llenar sus bolsillos, imponen sus criterios y satanizan a los peruanos que levantan sus voces de protesta para defender sus tierras. En este sentido, la historia del Perú se sigue repitiendo, los Felipillos han seguido reproduciéndose hasta ahora.



jueves, mayo 14, 2015

Ni izquierdistas ni terrucos: un nuevo despertar


El problema de Tía María (y otros conflictos mineros), lo sostengo desde hace tiempo, no es cuestión de izquierdistas o terroristas antimineros. Es un problema que surge del proceso de autodeterminación de los ciudadanos de todo el mundo.

La minería depredadora y altamente contaminante ha perdido en este contexto dado su conocido desprecio por el medio ambiente y la vida en el suelo que explora. Sólo en América Latina, según el Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina (http://www.conflictosmineros.net/) hay más de una veintena de conflictos mineros. Estos conflictos también se están suscitando en Canadá, Sudáfrica, África Occidental y partes de Europa.

El despertar de las comunidades

Las comunidades del mundo han despertado, ya no son fácilmente manipulables. No es inteligente seguir sosteniendo que la gente es tonta . Ahora, la gente quiere ser partícipe de su propio destino. Pero este despertar ha nacido de su propia necesidad cotidiana, lo cual le ha impulsado a luchar por su bienestar inmediato. Ya no cree en programas o proyectos políticos que prometen el oro y el moro o el sueño de una sociedad igualitaria; desea bienestar y oportunidades ¡ahora!

Es decir, la gente ha aprendido a jugar el juego del capitalismo, o sea, a poner en primer plano sus propios intereses y pelear por ellos. Gran parte de la crisis del "mundo desarrollado" se debe a que se ha encarecido el acceso a los recursos en todas la regiones que antes saqueaban fácil e impunemente. Los pueblos de ahora están vendiendo muy caro el acceso a ellos y sus luchas por conservarlos o mantenerlos en sus manos son cada vez más fuertes. Los grandes de antaño ya no saquean tan fácilmente a una región o país: ahora tienen que pagarlo.

Todas estas luchas ciudadanas son ahora intensas y casi espontáneas no sólo porque la gente sabe lo que quiere sino porque se ha empoderado por la ubicuidad de los nuevos sistemas de comunicación. Los ciudadanos de hoy tienen en sus manos pequeños equipos, potentes y versátiles, con la capacidad de enviar mensajes en texto, imágenes y vídeo a cualquier lugar del mundo en segundos. Todo esto es más que suficiente para coordinar actividades entre ellos, decidir y ejecutarlas casi simultáneamente. Ahora está siendo, sino imposible, difícil vencerlas. Además de esto, la posibilidad de acceder a Internet y las plataformas sociales, les ha dado el poder para realizar denuncias o reclamos y ganar adeptos  y/o afiliaciones masivas casi en todo el mundo. Ahora se propaga con suma facilidad sus reclamos y luchas.

Lo que sucede con Tía María y Conga (y otros lugares del mundo) tiene todos estos componentes que dejan entrever que es una batalla entre el gran capital y el pequeño por tierras de explotación, pero también por salud y oportunidades que la gran minería nunca garantizó. Esa minería solo ha creado cargueros de riquezas que otros gozan. La gente de hoy ya está harta de eso.

Pero, en este mar embravecido de intereses en contienda surgen sujetos que quieren atribuirse la movilización de la gente, sus protestas y su decidido afán de hacerse escuchar. Sin embargo, estos sujetos son identificados rápidamente y sacados de la escena. Surgen otros lideres y así van generándose liderazgos de manera sucesiva. Esto no terminará con el encarcelamiento de uno, dos o tres, continuará porque estas luchas han surgido de los mismos grupos humanos que quieren tomar parte en las decisiones políticas. Quieren decidir su propio destino.