domingo, agosto 16, 2015

Los indestructibles y la urgencia de un cambio de estrategia en la contienda política peruana

Es el momento de reconocer que las acciones que se han realizado para tratar de sacar de la contienda política a los candidatos más corruptos, ha fracaso. Todo lo que se hizo hasta ahora sólo sirvió para apuntalarlos e impulsarlos en su carrera hacia los cargos públicos más altos. Sus prontuarios han sido mostrados por todos los medios posibles y se ha puesto en evidencia su participación en actividades delictivas, sin embargo, nada parece detenerlos, se han vuelto indestructibles.

Estos indestructibles hacen gala su cinismo y de su poca consciencia al tratar de darnos lecciones de decencia o buen gobierno a pesar de su conocido prontuario. Esto gracias a sus medios de comunicación cómplices quienes los han convertido en líderes de opinión.

Así, siguen avanzando imparables porque ahora dominan la escena. Desde hace mucho tiempo han venido copando las instituciones públicas, medios de comunicación e instituciones de la sociedad civil, burlándose de nuestros discursos y pobre comprensión de la democracia. Nos hicieron el cuento; en nuestra propia cara, se apoderaron de las instituciones que sostienen todo régimen democrático, debido a que, seguramente, nunca supimos lo que realmente era democracia.



Ahora, al parecer, no hay manera de sacarlos y ponerlos donde deberían estar, en la cárcel. Están en todos lados reconocidos por nuestras instituciones como candidatos, como partidos o agrupaciones democráticas y, ahora, se muestran como las opciones políticas de mayor preferencia para las elecciones del 2016. Una verdadera amenaza para todos los peruanos que ya están sufriendo el embate de la delincuencia: sicariato, asaltos, guerra de bandas, etc.

¿Qué hacer ahora?
¿Seguir publicando sus prontuarios o seguir llamando a la población a que no vote por ellos? Ambas cosas, no funcionaron y no funcionarán, sobre todo si seguimos creyendo que gente tonta los elige.

Considero que, por un lado, hay que afinar o sincerar el lenguaje y, por el otro, hay hacerles sentir que son la opción más corrupta de la sociedad peruana; luchar con ellos, como se lucha contra la delincuencia. Además, hay que actuar y protestar con fuerza contra la incapacidad o complicidad de las instituciones que les han permitido presentarse como opciones políticas.

Es decir,

  1. Llamar o dejar en claro que, el que elige a un delincuente no es tonto, es tan delincuente como su candidato elegido. (Es el interés el principal impulsor de una preferencia, no la inteligencia). Son la materialización del crimen organizado, visibles y atrevidos.
  2. También, no discutir ni debatir con sus candidatos ni hacer alianzas con sus organizaciones, puesto que, un debate o una alianza, lo legitima. No hay que ponerse al nivel de los delincuentes ni mezclarse con ellos.
  3. Exigir al Jurado Nacional de Elecciones que revoque o anule las inscripciones de esas organizaciones que tienen evidentes intenciones de delinquir como el fujimorismo y el Alanismo. ¡Una acción inmediata!

Bien, estas propuestas son sólo algunas con las cuales es posible iniciar un cambio real.


martes, agosto 11, 2015

Elecciones 2016: una carrera por la impunidad

PENOSO se muestra el panorama para las elecciones del 2016 en el cual, hasta el momento, los candidatos mejor posicionados se preparan para librar, sin lugar a dudas, una batalla más que por lograr la presidencia de la república, por liberarse de la cárcel o lograr los medios para limpiar sus trapos sucios. De tal manera que, el que gana, tendrá las llaves de los penales para liberarse a sí mismo, a sus familiares, sus "causas", así como apoderarse de los medios con el cual intentará limpiarse hasta el instinto.
Tomado del diario El Comercio.pe


¿Como hemos llegado a esto? Al parecer nadie lo sabe o, quizás, nadie quiere ganarse el problema de desglosar todo el proceso corruptor que vivió el Perú a lo largo de su historia.

¿Hay alguna solución? Creo que sí, aunque por ahora, mientras que los opositores sigan discutiendo sobre las ramas del árbol, las teorías de la corrupción o dividiéndose al infinito, los otros, los 'Corleone y los Soprano', seguirán manejando las cosas. Han crecido tanto que ahora ponen las condiciones y definen los temas de la agenda.

martes, agosto 04, 2015

Confusión social: ¡AY Perú para rato!

Un estado de confusión social estamos viviendo en el país, no hay lugar a dudas. La mayoría de la gente esta en un estado de incertidumbre creada por el continuo impacto de mensajes que pululan en un escenario donde buenos y malos, rojos y no-rojos visten y hablan igual. Estamos en el mismo plano discutiendo o disputándonos los cargos públicos más altos con sujetos que han delinquido más de una vez. Las autoridades, incapaces para imponerse como tales, piden que !por favor! cumplan las leyes. Ahora hay que rogar a la gente para que acate una ley y también convencer al delincuente de su mal proceder. La aplicación de la ley ha perdido fuerza, al que comete delito hay que pedirle 'por favor' que acepte los cargos y se declare voluntariamente como delincuente (Ministro de Educación insta a rectores a cumplir con la ley). Absurdo tras absurdo.

Más aún, muchos de los intelectuales y guros connotados no dan señales de "puntería" en sus análisis. No se sabe si es por incapacidad o por conveniencia. O la realidad hipermediada ha sobrepasado su capacidad intelectual o, sencillamente, la conveniencia o un extraño mandato ha nublado sus juicio; contribuyen a profundizar este estado de confusión total. Confunden y dividen.


Los grupos interesados, sus políticos corruptos y todos los que tienen algún interés en saquear el país y tratar como estúpidos a los peruanos, celebran este estado de cosas. Muestra de ello es el actual gobierno. Estos grupos hacen fiesta gracias a la ignorancia de nuestro gobernante de turno. Se están aprobando leyes, convenios, tratados y otros, bastante dañinos para los intereses del Perú.

El ascenso de la delincuencia ha sido permanente desde hace varias décadas, lo vengo escribiendo desde hace mucho tiempo. Ahora han escalado y crecido de manera impresionante; ya es conocido que las bandas están gobernando el país y, al parecer, debido al estado de confusión que se vive, seguirán en ese camino impunes y con el aval de nuestra desidia o la incapacidad de indignarnos o de decir ¡basta!.

Las bandas escalaron hasta el gobierno (poder ejecutivo, legislativo, instituciones públicas) pero también se han ampliado, es decir, han tomado muchos medios de comunicación, empresas y, claro está, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil. Unos están gobernando y otros pugnan por gobernar. Así la situación, es de esperarse cosas cada vez más graves para el país.

Muchas de las personas de bien, seguramente, desesperadas por las urgencias cotidianas, se han sumado a esta ola delictiva, los toleran o eligen delincuentes como autoridades enarbolando la penosa arenga 'Roba pero hace obras'. Los militantes se han convertido en cómplices, estos no retiran su apoyo a pesar de la evidencia. Un líder liberó a cerca de 4 mil narcotraficantes y otro quiere liberar a su padre y cómplices presos por crímenes y corrupción probada. Otros, están con similares pretensiones.

Los intelectuales y analistas más citados hablan de la poca inteligencia de la gente para elegir a sus autoridades o representantes. No se percatan, o no les conviene hacerlo, de que esta situación tiene poco que ver con la inteligencia, puesto que está ligado a la conveniencia y al apego emocional hacia un sujeto. La gente elige a un candidato porque está convencida que le permitirá participar en su festín (aunque sea con migajas) o, se apiadan o sienten pena del delincuente que no pudo burlar a la justicia: confunden caridad con justicia.

¿Pero cómo hemos llegado a esto? El mismo ascenso y crecimiento del crimen organizado que ha tomado los medios de comunicación y las instituciones del estado encargadas de impartir justicia, se han encargado de diluir el significado del crimen, el robo, la traición. Con mensajes de impunidad que llegan constantemente por todos los medios, han destruido los cimientos del honor, el valor, la dignidad, decencia. Todo es relativo ahora; hagas lo que hagas, da lo mismo. Robes o mates, puedes llegar a ser presidente de la República.

Muchos candidatos a las elecciones del 2016 tienen prontuarios conocidos. Lo sabemos, lo vemos, nos dan signos de que lo único que quieren, si llegan al poder, es delinquir, sin embargo, seguimos contemplando, sin indignarnos, sin la suficiente templanza o el valor para decir ¡basta!. Parece que hemos renunciado al honor y al valor. Ya hemos aprendido a no sentir dolor ni asco cuando nos aplastan o humillan. ¡Qué trágico!

Así, mientras los intelectuales teorizan y argumentan sobre la corrupción según el autor tal, la gente se suma a las organizaciones criminales (hoy convertidos en partidos políticos) o se vuelve indiferente porque no ve alternativa: está confundida. Por su parte, los líderes o jefes de los clanes, se preparan para un nuevo festín de crímenes e impunidad.