domingo, septiembre 18, 2005

La tragedia del hincha peruano

El sufrimiento puro, el masoquismo personalizado es la realidad del aficionado al fútbol aquí en Perú, es decir, un individuo que entrega su bienestar y felicidad a once sujetos pusilánimes, que más de una vez le han dado muestras de mediocridad y cobardía.



Nuestros equipos de fútbol sólo son expertos en fracasos, miedos, en goles no convertidos y oportunidades perdidas que nos hunden en una cultura del CASI (Casi gano, casi logro, casi mete gol, etc..).

El hincha no se cansa de seguir tras de su equipo. No hay ciencia capaz de hacerle cambiar. Insiste e insiste, a pesar que son los mismos que fracasan siempre (dirigentes y jugadores) y las estadísticas nos digan crudamente que la probabilidad de otro fracaso es alta.

Pero el aficionado sin encontrar alegría, la oportunidad para gozar sabiéndose mejor que el rival, se contenta con un tonto consuelo, graficado en expresiones como “PERDIMOS LUCHANDO”...

Parece que no tenemos memoria, puesto que la historia se repite una y otra vez. ¿somos incapaces de cambiar?.

Hace unos días nos contentamos con empatar con un seleccionado, lo cual es, sin lugar a dudas, una pésima lección para jóvenes que, se espera, nos representen en certámenes de alta competencia...

lunes, septiembre 05, 2005

Estadio de Universitario de Deportes: monumentalmente sucio

Es, sin lugar a dudas, el mejor escenario deportivo del país, pues no sólo su arquitectura y diseño impresiona a cualquiera, sino también su evidente abandono.

El sábado pasado asistí al escenario. El día estuvo muy frío y me congelé al sentirme estafado. Se habían habilitado dos boleterías, en una de ellas se vendían entradas para los asientos laterales a seis (6) nuevos soles y, en la otra, para los asientos de platea, a doce (12). Compré para platea por que, a parte de que no estaban tan caros, podría disfrutar del partido con tranquilidad.

Sin embargo, al ingresar a la tribuna la realidad fue otra. La primera sorpresa fue de que la gente se podía sentar donde quería. Entonces, era lo mismo comprarse entradas para los asientos laterales como para platea. No había ningún tipo de control. Obviamente que los asientos de platea estaban llenos.

Luego, una verdadera odisea para buscarse un asiento. A pesar de que habían probablemente 50 mil libres, era difícil ubicarse en uno. Pues estaban totalmente sucios. El polvo y la humedad hicieron el barro.

Es conmovedor que un escenario como este se encuentre en un estado tan lamentable y que esté administrado por gente con pocos escrúpulos.

No más comentarios. El gesto del pequeño hincha, en la foto anterior, es elocuente.


Tribunas imponentes. Los asistentes se pasean buscando donde sentarse

La cancha también no está tan buena.

No hay donde sentarse. Todos los asientos están totalmente sucios.



Los asientos están tan sucios, como las manos de muchos dirigentes, probablemente.

Una obra momumental, que también da muestras de una momumental negligencia.



Las lunas sin limpieza están nubladas por la suciedad.

Lo que se muestra en este estadio es, sin lugar a dudas, el fiel reflejo de nuestro deporte: ¡Sucio por dentro y por fuera!.